Después de nuestro desastroso experimento digital-humano para fijar el horario, curiosamente hemos llegado de nuevo al punto de partida.
No es un horario que me guste, pero es el horario más compatible para todos. Es un horario que se caracteriza por un hambre feroz, así que cualquiera que desee hacer una pyme monopólica de chocolates, pastelitos y otros combustibles necesarios para el correcto funcionamiento de vuestros cerebros será más que bienvenido.

